Queridos lectores, os traigo otra entrega de cosas
cotidianas.
Hoy os hablaré de algo que me compré este fin de semana en
la playa, espero que os ayude.
Aparentemente no parece cotidiano, es más, no lo es, pero
comprado está y voy a contarlo.
Me he comprado un pez globo, muy divertido, muy chulo, bla
bla bla, tal cual….
Usos que le podéis dar:
Lo podéis mirar, tocar, chupar, girar, voltear, defenestrar,
lo que queráis.
No tiene instrucciones de uso, uso libre.
Pero mi mi experiencia personal es algo dramática.
Después de comprarlo me disponía a colgarlo del techo (venía
con un hilo), así que busque celo. Problema, el hilo era muy corto y yo soy muy
vago, así que decido dejarlo al lado de mi ordenador en la mesa.
Hasta aquí todo normal, pues bien, después de gozar de los
usos de internet, he cogido mi mochila y he buscado un libro, al sacarlo me he
dispuesto a seguir en internet. Y lo que hice fue coger el pez globo como si
del ratón se tratase, y pincha, mucho, porque tiene pinchos, y los pinchos…
bueno queda claro.
En fin, no os compréis un pez globo, y si caéis en la tentación,
que es mucha, ponerlo lejos de vosotros.
Tengo que admitir que la entrada da bastante pena… venga
hasta luego.
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